Documenta de Kassel La gastronomía en el medio de los artistas
Ferrán Adriá: la cocina convertida en arte
El chef y dueño del mejor restaurante del mundo, El Bulli, se ha transformado en el invitado polémico de la próxima edición de la Documenta de Kassel. El célebre encuentro del arte ha recibido críticas de artistas, sobre todo españoles, que se vieron desplazados por el famoso cocinero. Sin embargo, Adriá confiesa que lo suyo es cocinar y que no espera entrar al mundo del arte con su secretísima intervención.
MACARENA GARCÍA
Desde Barcelona
Lo de él es la cocina. La alta cocina. Las portadas de las revistas especializadas que lo miman año a año y que éste han vuelto a coronar como Mejor Restaurante del Mundo al suyo, El Bulli. Pasa la primavera y el verano en una pequeña playa de la Costa Brava haciendo de chef para su elitista clientela que reserva mesa con un año de antelación. El invierno lo vive dentro de otra cocina que instaló en Barcelona, allí junto a cocineros, aprendices y científicos investiga y crea nuevos platos para cada temporada. Platos extraños que sorprenden porque en ellos no se reconoce lo que se come. Lo que era salado se vuelve dulce y viceversa. Cocina de vanguardia, la llama.
Pero ahora vamos a hablar de arte. Porque Ferrán Adriá, el tantas veces nombrado mejor chef del mundo, hará de artista en unas semanas más. El curador de la Documenta, la principal exposición de arte contemporáneo que se celebra cada cinco años, lo invitó a formar parte de la muestra que se inaugura el próximo 16 de junio en la ciudad alemana de Kassel. Antes se han entablado relaciones entre arquitectura y arte, moda y arte o sociología y arte; ahora llega el turno de la gastronomía. Buergel, el curador, lo anunció de forma destacada a fines del año pasado. Así puso presión a un hombre que sabe ser creativo (y que saca gruesos dividendos de asesorías en esa materia), pero que a duras penas conocía la existencia de la Documenta. Adriá nunca ha comprado una obra, se sacaba un cuatro (de diez) en artes plásticas y cuando le preguntan por sus preferencias artísticas dice "me gusta (Miquel) Barceló, aunque también porque lo conozco y ahí tú ves distinto". "No soy un entendido en arte, ni pretendo serlo", concluye.
El cocinero que cambió la historia de la cocina contemporánea recibe a Artes y Letras en la terraza de El Bulli. Allí, de espaldas al mar, confiesa cuánto le costó pensar en una obra para la Documenta una vez que se dio cuenta cuán importante era esta exposición para definir las tendencias del mundo del arte. "Pasé meses pensando y fue un proceso tan difícil que ahora con Roger (Buergel) decimos que mi intervención comienza cuando él me invitó". Adriá es un hombre que investiga. Con una especialista estudió durante meses la historia de la Documenta y las relaciones entre arte y cocina. "Partimos de cero, esto es la primera vez", concluye. Según él, esa obra de la que no puede adelantar nada, aunque sean evidentes sus ganas de hacerlo, será "una intervención sencilla y coherente. Mi idea es que la gente pueda reflexionar cómo habría sido ser Ferrán Adriá y que la cocina esté por primera vez invitada a una exposición de arte".
Antes, en 2005, El Bulli participó en una exposición de diseño en el museo Pompidou de París. Pero Adriá ve un abismo entre eso y la Documenta. "Lo más obvio es hacer una exposición en la que expliques el trabajo que haces, pero ahora es distinto". Ahora es una obra, pareciera querer decir. Pero no menciona esa palabra, así como también se cuida de llamarse a sí mismo un artista. "Fíjate que yo podría estar diciendo que soy el ícono de la Documenta 12", es su frase más pretenciosa. Y no deja de ser verdad. Su participación es de las más comentadas, su nombre protagoniza una encarnizada polémica en el medio artístico español que ve en su invitación una afrenta a la producción artística nacional. El chef está ocupando el lugar de los artistas, pero él se cuida de decirlo. De paso ironiza sobre la impunidad que la palabra otorga: "Está lleno de tíos que pintan, ¿tenemos que considerarlos a todos artistas?".
-¿Cuán importante es lo visual en tu cocina?"
Es más una experiencia. Está la plástica del plato en sí y hay otra cosa que es más escénica, que es el restaurante. Si la cocina es un arte, habría que preguntarse qué tipo de arte, porque no es sólo lo gustativo. Mi primer mandamiento es no confundir hacer arte con cocina a soñar que la cocina se convierta en arte. Es difícil, pero me parece que para los artistas debe ser durísimo, son más de cien y tienen que hacer algo nuevo para la Documenta. ¿Qué nuevo puedes hacer si eres un pintor?".
martes, 11 de noviembre de 2008
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